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Drop City Colorado: Los domos de la primera comuna artística hippie.

 

En 1964 el arquitecto Steve Baer autor del célebre y agotado libro » Dome Cookbook» publicado en 1968 y los artistas del drop de la época, entre ellos Clark Richert o Gene y Jo Ann Bernofsky, recolectaron literalmente basura: materiales reciclados y techos de coche para construir 11 domos inspirados en las formas geodésicas de Buckminster Fuller en un terreno en Trinidad, una ciudad ubicada en el condado de Las Ánimas en el estado norte americano de Colorado.

Así nacería la primera comuna hippie rural de Drop City, para esta comunidad cuyo nombre evoca el famoso lema de la contracultura » Enciende, sintoniza, abandona «, popularizado por Timothy Leary en 1966, la arquitectura geodésica atestigua el deseo de transformar la vida en sociedad. En palabras del periodista Jean-Pierre Cousin: “ Un marco concreto hace posible una organización humana, es decir un modelo abstracto que implícitamente su destino, y explícitamente un equipo, se dedicará al uso social. »

Pero sobre todo, los ‘Zomes’ (domos geodésicos) de Drop City simbolizan, incluso hoy, la primera conciencia del medio ambiente en los Estados Unidos.

«No es necesario saber tanto, solo hay que seguir adelante y probarlo»

  •  Steve Baer

 

 

«Queríamos crear una estructura que no nos recordara nada, un nuevo tipo de espacio en el que crear nuevos seres»

En solo unos pocos años, cientos y luego miles de experimentos similares surgirían en todo el país, pero en ese momento, Drop City estaba solo. Ahora es ampliamente reconocido como la primera comuna hippie. Una de las creencias centrales de Drop City era que era posible y necesario «vivir de los excesos de Estados Unidos», una filosofía que animaba a bucear en los contenedores de basura en el supermercado local y a la búsqueda creativa para adquirir los materiales de construcción necesarios para las nuevas viviendas.

Como describió un visitante a Drop City en 1970: «Angular, sobrenatural, demente, como iglús desgarbados en un caleidoscopio … Amarillo, azul, verde, rojo, rosa, púrpura: cosas descaradas que yacen allí, fríamente geodésicas, asomando en la pequeña elevación aquí en el sur Páramo de Colorado … como una aldea india de Buck Rodgers, como un inframundo medio prohibitivo donde los trogloditas idealistas acechan y viven en campos de hongos de color caramelo «.

Drop City ofrecía una vida simple, cuyo objetivo era trabajar en diferentes tipos de expresión artística y de experimentación con los materiales, por cierto que la dinamita y el hacha de Charlie causaron furor.

 

 

Para 1969 ya no quedaba ninguno de los miembros fundadores y la comuna se había convertido en la caricatura que sus críticos habían contado desde el principio, rebosante de sexo, drogas y rocanrol.

Aunque Drop City no resultó la semilla de otros muchos proyectos similares, como sus fundadores habian soñado, sí quedó por unos años como un lugar de referencia e investigación, donde por ejemplo Steven Baer construyó su prototipo de Zome, una versión flexible del domo de Fuller, con una primera experiencia del muro de agua para almacenamiento de energía solar que posteriormente convirtió en empresa.

En el documental de Joan Grossman sobre Drop City, estrenado en el año 2012, intenta traer de nuevo a la luz el proyecto de comunidad artística tan influyente en el campo del arte, la arquitectura, el cine y, en general, la cultura que le sucedió, los testimonios de sus fundadores hacen ver que no fue en absoluto un fracaso. En Drop City aparecieron los primeros sistemas de agua caliente por medio de energía solar en todo Estados Unidos, recogieron desperdicios y chatarra para hacer de ellos estructuras habitables, se innovó en materia de pintura tridimensional, y la participación ciudadana era el riego que hacía latir el corazón del proyecto.

Drop City from Seventh Art Releasing on Vimeo.

 

 

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